
Atardecer ansioso esperando el infierno que madrugadas suelen dar
Pieles de hielo
condenas del cielo
manos sudorosas goteando de maldad, desamor y vanidad,
el cuerpo prohibido de la humanidad.
Es el tiempo de iluminar las carnes que mejor saborearan y saciaran su hambre insana descomunal
Atardecer ansioso que toma aire antes del final, anestésico infalible para la sesión mortal.
Gemidos ensordecen tu espíritu y demonios tu carne
Desgastada de las salivas ácidas y corrosivas de sus bocas
Me levanto entre los muertos preparándome para la horca, mareando mis ojos internos al juego del balanceo
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